"Me la voy a pegar de intelectual" y voy a escribir una sarta de sinsentidos para algunos quizás, pero al menos es mi propia opinión y no sé de qué otra mejor forma puedo expresarla.
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La predestinación es algo que me fastidia bastante y desde hace tiempo, por lo que quiero dar mis ¿humildes? críticas no constructivas sobre esta estúpida creencia que tiene la gente sobre el destino.
Doy por supuesto que todos sabemos en qué consiste el libre albedrío, cierto? Soy una persona libre, pero libre especialmente de actuar como se me plazca, sin ignorar el hecho de que tengo el privilegio (y la desgracia) de poder entender profundamente que existen consecuencias correspondientes a cada uno de mis actos, hasta para el más pequeño. Poseo el suficiente discernimiento y la necesaria voluntad para obrar a conciencia (siempre que esté en mi sano juicio, naturalmente). Aún me imposibilitaran el propio acto, yo seguiría siendo libre de pensamiento. Nadie puede obligarme a pensar de manera diferente, yo soy dueña de mi razón, y se acabó.
Ahora bien, el dilema es el siguiente...
Mucha gente cree que su vida ya está escrita. Están totalmente convencidos de que Dios es un tititero que a su gusto puede dirigir no sólo todo lo que les acontecerá, sino también sus reacciones, sus obras, sus pensamientos y hasta puede prever cómo y porqué se arrepentirán luego. Y saben algo más? Para algunos ni siquiera hace falta adjudicarle a la divinidad tales premoniciones. Aquellos que dicen haber tenido un déjà vu aparentemente pueden adelantarse al futuro en esas ocasiones (Qué flor de ridiculez).
Una amplia cantidad de filósofos y psicólogos también comparten la postura de que el hombre es un pseudo autómata. No es necesario nombrar el condicionamiento propio de la reflexología, ya que hasta el padre del Psicoanálisis tiene también una visión mecanicista del hombre. Todo lo que hace el ser humano estaría determinado, no por su destino, sino por su libido. El inconsciente todopoderoso siempre está cobrando vida propia, es la pulsión lo que dirige al hombre y a fin de cuentas, lo determina.
Ante todas estas postulaciones, la que más me revuelve el estómago es aquella que afirma que las personas nacen para cumplir una misión específica. Si se desvían de esa misión consecuentemente se sentirán vacíos, no le encontrarán el sentido a su insignificante existencia y sus vidas serán simplemente una mierda con moscas volándole alrededor.
No estoy explicando esto solamente para mostrar lo absurdo del asunto, sino que quiero llegar a un punto en concreto, asi que pido algo de paciencia.
A mí me da igual si usan el concepto del 'destino' para justificar las inexorables tragedias de los personajes en las novelas, películas y series. No me molesta que el ocultismo quimérico y cualquier tipo de paganismo busquen el significado de la vida a través de eso. Pero si hay algo que me revienta de todas las maneras, son los propios cristianos que desconocen los dogmas de la religión que vienen mamando desde su más temprana edad. Los únicos que pueden excusarse son los luteranos, o como prefiero llamarlos, protestantes, pero el resto... Ni hablar.
Hasta donde yo tengo entendido sobre el catolicismo, aquello designado arbitrariamente con el nombre de Dios sabrá quizás las situaciones, los eventos a los que cada uno se tendrá que enfrentar a lo largo de su existencia; pero Él no sabe, no tiene ni la más remota idea de cuál va a ser la elección de ningún hombre en cada caso. Y si pudiese saberlo (porque 'todo lo puede'), no lo haría antes de que la decisión se formulase. En caso contrario, es factible suponer entonces que todas las decisiones humanas estuvieron dictadas con anterioridad en el infinito, y tal hecho entraría en contradicción con la existencia del libre albedrío, el cual con taaanto amor Dios nos proporciona a cada ser humano sobre el planeta tierra... Pero en su aparente perfección, "Dios no se contradice a sí mismo", por lo que esta suposición queda por el momento descartada.
Además, en tanto que las posturas ateístas de las ramas psicológicas tienden a afirmar la existencia de los patrones de conducta, considerando a la libertad como una mera ilusión del género humano y sosteniendo que cualquier hecho traumático de la infancia puede llegar a definirnos hasta de por vida, la creencia en el libre albedrío se coarta... y me enferma.
Cuidado. Es imposible negar que la situación histórico-social en la que uno nace, sumado a la herencia biológica y el lugar geográfico no hacen de lo suyo. Influyen de manera atroz y es innegable. Es inevitable la muerte y el vivir en el mundo postmoderno tecnocrático del siglo XXI, pero dejemos de desacreditar nuestro propio obrar. El hecho de degradar a la libertad de pensamiento y acción al punto tal de creer que no tienen influencia alguna frente al 'destino' inminente ya pactado para cada ser humano, me parece que es cualquiera.
Por favor, es completamente ilógico. Nadie nace con una misión ni una vida predestinada. Eso es un espantoso invento para sobrellevar las desgracias o aceptar -estando enterrado en esa impotencia que nubla el juicio- la situación miserable en la que cada uno se encuentra. Encima se valen de lo primero que hallan. Es increíble postular que Dios maneja tu historia personal; eso solamente pueden pensarlo los cristianos indiferentes. La filosofía tiene esa eterna característica de ser contradictoria. La psicología es imperfecta, muy imperfecta... Hay casi tantas teorías como escuelas psicológicas, y aferrarse a los postulados de otro ser humano tan desgraciado que llegó a creer ciegamente que la libertad es ilusioria, es lo más idiota que se puede hacer. Y aquel que se traga todo ese buzón del destino predeterminado gracias al consumo incansable de películas hollywoodenses, sinceramente se gana todo mi desprecio.
Personalmente creo que la razón por la cual vivo está adjudicada a todo lo que hago, pienso y siento a cada segundo. Soy yo, y nadie más que yo la responsable de darle sentido a mi vida cada día que pasa. Son mis propios proyectos e ideales los que en última instancia podrían llegar a determinarme en un futuro si fuese necesario; y justamente, siendo proyectos, tengo ilimitadas oportunidades de desarmarlos y rearmarlos cuantas veces me plazca. Nadie me define, yo lo hago. La vida va siendo escrita a cada momento, sí, pero por todo acto que yo voy llevando a cabo. Por supuesto, todos traen sus inevitables consecuencias, pero sólo yo soy la que delibero en virtud de ellas y punto. Lo demás, que sea lo que sea.
No voy a seguir intentando converlos de esto, creer o no en el destino está en su criterio...
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