Del pasado y otras dolencias.
1.-
- Su primera vulnerabilidad, si se le puede llamar así, expresada en voz alta y expuesta a través de aquella boca para complacer a sordos oídos.
.09, Fines de enero.
10 p.m. aprox.
Decir que salieron de su departamento temprano equivale a mentir. Ambos bien saben que ella estuvo toda la tarde y parte de la noche allí, malgastando las horas, minutos y segundos a favor de tenerlo cerca, porque no hubiese preferido a nadie más en ese momento (y si tuviera que sincerarse por completo, seguramente admitiría que tampoco en ningún otro). Que alguien igualó su compañía en todo el lúgubre concepto temporal que atañe a la vida de la pobre chica, es otra de las mentiras más filosas que jamás se hayan dicho, y sin embargo, no por eso la dejó de lado alguna vez.
No sé qué hicieron primero, con mucha dificultad se podría ordenar la secuencia de los hechos. En algún momento durmieron, y el sonido de un mensaje al celular los levantó, si bien narrando este hecho se intenta alcanzar la divina suerte de no estar en confusión de días. En otros momentos él intentó hacerle el amor, y en este caso no importa la confusión, porque tal acción fue una constante en todas las veces que sus cuerpos tuvieron exagerada cercanía. Pero bueno, eso es secundario.
Esa noche salieron del departamento, como ya es sabido, bajando del 5to piso hasta la puerta del edificio, y desde esa posición a la calle, con toda la velocidad que sus pies les permitieron, para auto-dispararse hacia la primera farmacia al alcance.
Ella compró el remedio en la única farmacia abierta que encontró, pero no conseguió forma de volver. Así que no tuvieron más opción que vagar por Oroño y tentar a la Providencia a que les deparara un generoso auxilio inmediato antes de que se hiciesen las 11 de la noche y ella tuviese que soportar gritos y reproches interminables. O en simples palabras, se fueron a buscar un taxi.
En esos tramos, que a ella le resultaron preciosos y eternos, pudieron mantener -mas o menos- una extraña conversación...
-Qué me quisiste decir en tu mensaje? Me escribiste: "TE A... QUIERO MUCHO!". Eh? Dale, decímelo ahora. Tenés que hacerte cargo.- Y así, comenzó.
-No, es que... no, me da vergüenza. Además, si ya sabés lo que quise decir.
-Dale! Decimelo ahora, acá.
-No, porque yo sé lo que me vas a contestar. Me vas a decir "gracias" y voy a quedar como un pelotudo. Ya sé lo que querés hacer, sos una maldita.
-Mentira! No te voy a responder eso, te lo prometo.
-No te creo.
-Dale!
-No. Sabés que te amo, pero dejá, ni me contestes.
-Gracias (dijo, con toda la simpatía con la que le fue posible)
-Ves, yo sabía! No podés contestarme eso! Sos una maldita.
Y ella continuó caminando muy satisfecha, simulando mirar a la calle.
Él rompió el silencio.
-Decime, vos qué sentis por mí?
-No, no te lo voy a decir.
-Yo ya te lo dije, respondeme.
-Lo mismo que vos, ya sabés.
-No, vos me lo hiciste decir, ahora te toca.
-No, no lo voy a hacer.
-Mirá que puedo ser muy insistente si quiero.
-No te voy a decir nada, cortala.
-Entonces voy a pensar que no sentís nada, y bueno... después hacete cargo de lo que pase.
-Qué? Que va a pasar qué cosa?
-Y... si vos no sentís nada por mí, ya fue. Las relaciones son de a dos.
-Así que ahora hablamos sobre relaciones.
-Hablamos de lo que sea que haya entre nosotros dos ahora.
-Uy! Está bien. Lo voy a decir, pero no me apures.
-Ves que sos una maldita, no podés ni decir lo que sentís.
-Está bien!!! Estoyneamoradadevos,estascontentoahora?
-ME AMAS?
-SI.
-LALALALA! ELLA ME AMA, ME AMA, ME AMA, AMA (lo dijo cantando y con un tono casi insoportable).
-Bueno, basta, dejá de decirlo!
Y esas palabras solamente sirvieron para incentivarlo más.
"Ella me ama" fue lo último que repitió hasta que ella subió al taxi, y eso que tardaron en encontrar uno.
2.-
- La última vez que se acostó en su cama, coincidiendo también con la última ocasión en la que tuvo oportunidad de mirarle a los ojos.
.10, Principios de Enero.
7 a.m. aprox.
En una de esas noches inusuales, en las cuales el recurrente ganado está insólitamente apretujado, se encontraban uno y otro en el mismo bar, igual que ella. El otro, el miserable otro, a quien la chica ya no le importaba y habiendo aún intentado sucesivas veces cortar relación, apareció como quien no quiere la cosa, borracho y estúpido, a acosar a la susodicha en cuestión. Ella se lanzó sin titubear a los brazos de uno, y sin libertad de elección -porque en toda su vida le resultó inconcebible querer a otro como lo quiso a él- siempre iba a elegirlo cualquieras fuesen las otras opciones y circunstancias. Ella sentía una conexión con él como con ninguno. Corrección: todavía la siente.
Arrojándose a los abrazos de uno, que la dejó un año antes, semanas después de haberse ella declarado ante él, se fueron a su departamento como en aquellos tiempos. Pasaron la noche y parte de la mañana, pero de cualquier manera estaba decidida a volver antes de las 8 a su casa. Él la acompañó hasta la puerta, después de haber estado horas, los dos, revolcándose en la cama, y a modo de saludo le dio un beso, se rió y volvió a llamar al ascensor.
No entró ella a su casa sin saber que tenía un majestuoso chupón en su cuello, que poco intentó esconder.
Un mensaje, cuatro o cinco días después, que decía "Tenemos que hablar" rompió con las fantasías que ella se había formado en su muy imaginativa cabeza y que le hacían sonreír como una retardada mental. Ahora bien, luego de eso, él nunca más habló, nunca más llamó, nunca más volvió a dar señales de vida. Se esfumó.
Y meses después se puso de novio... pero con ella, por supuesto, no.