3 jul 2013

Me cansé de mí

El síndrome general de adaptación teje los hilos, formando nudos que ya ni el más potente psicofármaco de las industrias farmacéuticas mundiales pueden romper, por más que te hagan tragar el buzón temporalmente. Los hilos se van anudando, así como los minutos, el stress ya no es stress, ya se siente como una enfermedad crónica, un caldo de cultivo para todo tipo de sintomas. orgánicos, anímicos, psíquicos y hasta espirituales si se los quiere considerar también.
No se puede apreciar al mundo girar, pero uno sabe que sucede. El horror del paso del tiempo es intangible pero real. Surge la defensa maníaca. 
Y entonces empiezo a negar el paso del tiempo. No acomodo la ropa en mi pieza, simplemente dejo que se acumule arriba de la cama. No arreglo ningún artefacto doméstico que esté roto, quizás pueda ser que por la misma razón que dejó de funcionar vuelva a hacerlo sin ninguna intervención de mi parte. No me siento a pensar qué pasa conmigo, porque pensar, al menos hasta ahora, nunca me llevó a ninguna solución concreta. No rindo materias, no acomodo mis carpetas, tengo apuntes esparcidos por doquier en todos los rincones de mi casa, no duermo de noche, no leo la pila de libros que tengo apilados en mi mesa de luz, esquivo a mis familia, a mis amigos... esquivo mi vida. No estoy haciendo absolutamente nada.
Solo preocuparme.
Y fingir que todo está bajo mi controL, que es una nueva perspectiva ante las circunstancias, una "no preocupación" mentirosa.
Nadie se tomó un minuto de su tiempo para entenderme mientras me estaba escindiendo, nadie estuvo ahí cuando me caí, nadie me ofreció la mano para levantarme porque ni siquiera me pudieron ver tirada en el suelo. Si nadie se molestó, probablemente deba ser por algo. ¿Porqué hacerme cargo de mí misma cuando todos renuncian a tenerme al lado?

20 jun 2013

Juntando los trozos de un corazón partido

Me alegra ver que la gente se quiera y que se jure amor. Me encanta que las mujeres se embaracen, que las parejas se comprometan, que las relaciones duren, que los enamorados se elijan todos los días. Yo no quiero tener resentimientos ante la vida. Me gusta la sonrisa de las personas enamoradas, me gustan los actos de locura en nombre del sentimiento, me gustan las pasiones intensas, los besos que desbordan emoción, las lágrimas de felicidad. Me gustan los gestos amables, las caricias inesperadas, los abrazos. Yo no quiero estar mal todo el tiempo. Me llena que existan las pasiones profundas, incluso esas que aún no floreciendo en la "realidad", inspiran a los artistas; sé que las obras de arte que más llegan a nuestro ser son las que nacen del corazón. Soy una adoradora de la perspectiva rosa, quizás hasta de los ramos de flores, las llamadas de madrugada y la humillación que uno pasa por estar enganchado. Y quizás me guste tanto ese mundo fantástico porque yo no pertenezco a él, siento que nunca lo hice. Miiro a dos de la mano y pienso que algún día también a mí me va a tocar, pero me estoy mintiendo. No encajo en esa tierra de ensoñación. Los unicos momentos románticos que hoy me harían soltar una lágrima los producen las películas que pasan por televisión o los libros. De ahí consumo cursilería pura, y estoy relativamente bien. Mi fin de semana está completo si puedo tomarme una taza grande de café y leer muchos capítulos de libros de corrido sin ninguna interrupción. Estoy feliz cuando hace frío y llueve y yo estoy en mi cama cubierta de frazadas. Estoy feliz cuando me baño y el agua me quema, cuando mi gato se acuesta cerca mío, cuando escucho música a todo lo que da. En esos momentos no importa todo los demás, no importan mis somatizaciones, no importa que no me quieras... Pero está bien, vos bien me dijiste que soy lo suficientemente grande como para poder afrontar la verdad. Nunca nadie me va a querer a mí como se quiere el resto de la gente.




20 feb 2013

Bright Star

Estrella brillante, quién fuera tan constante como tú,
no en solitario esplendor colgada arriba en la noche
y observando, con eternos párpados abiertos
como de naturaleza paciente, un insomne Eremita,
las aguas ondeantes en su religiosa tarea
de pura ablución alrededor de la redonda tierra de humanas riberas,
o contemplando la suavemente caida nueva máscara
de nieve sobre las montañas y las llanuras.
No, aun todavía constante, aun inamovible, 

recostada sobre el maduro pecho de mi amada,
para sentir por siempre su suave respiración
despierta por siempre en un dulce insosiego
silencioso, silencioso para oir su tierno respirar

y así vivir por siempre o desfallecer en la muerte.