21 oct 2012

Etereo

Podrías someterme a la más cruel de tus interdicciones. 
Podrías cortarme a tijeretazos cada uno de mis credos. 
Sentarte a cagar encima de mi zafra, secarte la cara con mi congoja. 
Podrias devastarme con el simple y bochornoso silencio.
Podrías atravesarme el estómago con no más de diez fonemas. 
Podrías herirme con profundidad y sin ninguna razón en concreto. 
Podrías, más bien, querrías.
También podrías esperar sesenta solsticios más, 
si tenés la vaga certidumbre de que yo voy a ceder.
Dejame expresarme con más comodidad... 
Nunca va a pasar. No lo voy a hacer.

11 oct 2012

ZzZ

Mi vida real es la onírica. Mientras sueño, soy quien soy. Estoy abrigada en una cama, en posicion fetal, como dispuesta a volver al útero que me creo; pero sobre todo, tengo un abrigo mental. En la vigilia estoy desnuda, expuesta al mundo que agrede, humilla y viola a la persona por cada poro de su piel; que trastorna, inunda de angustia. No puedo escapar de ninguna otra forma más que durmiendo, donde renazco y vuelvo a ser yo. Mi vida real es la onírica, si, y mi vigilia es solo accidental.

7 oct 2012

Si vas...

Si después vas a alejarte, ni te me acerques. 
Si después vas a ignorarme, ni me hables.
Si después vas a agredirme, no me hagas cumplidos. 
Si después vas a odiarme, no me pidas perdón. 
Si después vas a pisarme, no me des la mano.
Si después vas a reírte de mi, no me ayudes.
Si después vas a irte, no me extrañes. 
Si después vas a usarme, no me hables de tu corazón. 
Si después vas a decepcionarme, no me prometas. 
Si después vas a lastimarme, no me sanes.
Si después vas a mentirme, no me mires fijamente.
Si después vas a ser injusto, de qué me sirve tu explicación? 
Si después vas a engañarme, ni me quieras.
Si después vas a hacerme llorar, no me sonrías. 
Si después vas a boludearme, no me mires fijamente. 
Si vas a cruzar la puerta, querido, hacelo una única vez, por favor. 


No me quieras, no me hables, no me hagas cumplidos, no te me acerques, no me mires fijante, no me prometas, no me sonrías, no me sanes, no me des ninguna explicación, no me ayudes, no me pidas perdón, no me extrañes, no me des la mano, no me hables de tu corazón. Para romperme el alma en miles de volátiles pedazos ya no deberías molestarte en hacer mucho esfuerzo... con dejarme ir una sola vez te alcanzó y te sobró.