28 dic 2012

I'm still breathing

Dejo la llave de gas abierta.
Camino por los callejones en la oscuridad.
Duermo con las velas ardiendo.
Dejo la puerta sin cerrar.
Estoy tejiendo una cuerda y...
cruzo todos los semáforos en rojo.
¿Llamé tu atención?
Porque estoy mandando todas las señales.

El tiempo sigue corriendo
y voy a dar dos semanas.
Elegí el mejor tono de negro.
Mejor que prepares un discurso.
Decí algo gracioso, decí algo dulce,
pero no digas que me amaste.

Sigo respirando, a pesar de que estuvimos muertos por un tiempo.
Esta enfermedad no tiene cura.
Vamos para abajo, eso es seguro.
Si ya perdimos el control, mejor abandonar el barco.

Quizás yo era muy pálida.
Quizás era muy gorda.
Tal vez tuviste mejor suerte para encontrar a alguien mejor.
Yo no tenía educación formal, y prometí demasiado.
Juré que a vos no te importaba,
porque estábamos enamorados.

Así que escribo esta carta y derramo mi última lágrima.
Lo mejor es que terminemos todo acá.
Cerremos este capítulo, decí tus últimas palabras.
Pero no digas que me amaste.

Sigo respirando, pero estuvimos muertos por un tiempo.
Esta enfermedad no tiene cura.
Vamos para abajo, eso es seguro.
Ya fuimos diagnosticados, así que entreguemos a los fantasmas.

Sigo respirando, pero estuvimos muertos por un tiempo.
Esta enfermedad no tiene cura.
Vamos para abajo, eso es seguro.
Si ya no tenemos de dónde sostenernos, mejor abandonar el barco.


12 dic 2012

Acerca de aquellos que deberían hacer a la tierra girar solo con sus dedos

"Me parece interesante, en efecto, dividir a las personas en dos categorías. Están aquellas a las que no se las ha 'dejado caer' cuando eran bebés y que, en esa medida, están preparadas para sentir el gusto por la vida y por el vivir. Y están también aquellas que han sufrido una experiencia traumática (...) del medio circundante y que durante toda su vida deben conservar con ellas el recuerdo del estado en que se encontraban en el momento del desastre. Estas últimas son candidatas a vidas borrascosas y de tensiones, y tal vez a la enfermedad.
[...] Entre los dos extremos constituidos por el primer grupo, el de los favorecidos, y el segundo grupo, el de los desafortunados, hay una notable proporción de personas que logran ocultar una relativa necesidad de hundimiento, pero que sólo se hunden de veras si el medio circundante presenta características que favorecen el hundimiento (...) La pregunta que ahora nos formulamos es, pues, la siguiente: entre la gente sana, ¿qué proporción admitiremos de personas que salen adelante a pesar de lo que conllevan tanto genéticamente como debido a desdichadas experiencias en las que se las ha 'dejado caer' precozmente? Hay que tener en cuenta la circunstancia de que este grupo comprende un gran número de personas incómodas consigo mismas a las que su angustia los conduce a realizaciones excepcionales. Tal vez sea difícil vivir con ellas, pero ellas hacen avanzar el mundo en un campo u otro: ciencia, arte, filosofía, religión o política.
No tengo que decidir respecto de la respuesta, pero debo estar preparado para esta legítima pregunta: ¿Qué hay de los genios?"

El concepto de individuo sano. Donald W. Winnicott

5 dic 2012

Para mí, fuiste...

...Muchos aros perdidos, una caja de chocolates, el mejor lado de la cama.
Fuiste una canción ska, un bóxer arruinado y roto de cábala, un tequila con mucha sal. 
Mi fanatismo con la resurrección de los muertos.
El inmortal anhelo que siento cuando escucho canciones de NOFX, Me first and the Gimme Gimmes y Reel Big Fish.
Mi odio -no irracional- hacia Two and a Half Men, mi ira fulminante hacia Charlie Harper.
Mi desprecio hacia el apodo "Pepe". Perdón, pero lo detesto.
El contacto que jamás me cansé de eliminar y agregar.
Remordimiento.
Una caja de cigarrillos lanzados a la calle cuando se encendió la luz verde del semáforo en Pte Roca.
Mi obsesión con crepúsculo.
El significado escondido de mi tatuaje.
La conversación más dolorosa.
El número de celular que nunca jamás me voy a poder olvidar.
Uno de mis mejores veranos.
El anillo que nunca llegó a mi dedo.
El modelo de hombre que quiero (quise).
El motor de arranque hacia mis metas.
Mi punto de comparación con todos los que estuvieron y con los que van a estar después de vos.
Fuiste esta entrada, fuiste muchas entradas.
Sos una de las personas que más quise.
De haber dicho lo que necesitabas escuchar, a lo mejor jamás hubiese cruzado esa puerta.
Lo que ahora me queda, es agradecerte...
Porque de nunca haber vuelto, seguramente yo jamás podría haberme dado cuenta de que tenía los ojos metidos en el culo. No podía estar más equivocada respecto a vos.
Fuiste muchas cosas que me marcaron, bien y mal. Y lo vas a seguir siendo, pero nunca más vas A volver a a ser algo más que eso.