12 dic 2012

Acerca de aquellos que deberían hacer a la tierra girar solo con sus dedos

"Me parece interesante, en efecto, dividir a las personas en dos categorías. Están aquellas a las que no se las ha 'dejado caer' cuando eran bebés y que, en esa medida, están preparadas para sentir el gusto por la vida y por el vivir. Y están también aquellas que han sufrido una experiencia traumática (...) del medio circundante y que durante toda su vida deben conservar con ellas el recuerdo del estado en que se encontraban en el momento del desastre. Estas últimas son candidatas a vidas borrascosas y de tensiones, y tal vez a la enfermedad.
[...] Entre los dos extremos constituidos por el primer grupo, el de los favorecidos, y el segundo grupo, el de los desafortunados, hay una notable proporción de personas que logran ocultar una relativa necesidad de hundimiento, pero que sólo se hunden de veras si el medio circundante presenta características que favorecen el hundimiento (...) La pregunta que ahora nos formulamos es, pues, la siguiente: entre la gente sana, ¿qué proporción admitiremos de personas que salen adelante a pesar de lo que conllevan tanto genéticamente como debido a desdichadas experiencias en las que se las ha 'dejado caer' precozmente? Hay que tener en cuenta la circunstancia de que este grupo comprende un gran número de personas incómodas consigo mismas a las que su angustia los conduce a realizaciones excepcionales. Tal vez sea difícil vivir con ellas, pero ellas hacen avanzar el mundo en un campo u otro: ciencia, arte, filosofía, religión o política.
No tengo que decidir respecto de la respuesta, pero debo estar preparado para esta legítima pregunta: ¿Qué hay de los genios?"

El concepto de individuo sano. Donald W. Winnicott