24 ene 2012

Me quedé jugando sola

No sé si el problema sea exactamente la impulsividad.
Quizás sí lo sea mi tendencia a dar las cosas por sentado cuando no hay certeza que las avale.

Desaparecí creyendo que mi ausencia iba a hacer de lo suyo. 
(Mi primer error) 
Tal vez no te di tiempo a que me extrañes.
No, sí te lo di. Te lo di. 
Vos no me extrañaste. 
¿Por qué lo harías?

No me necesitás en tu vida.
Yo pensé que sí.
(Mi segundo error)

Reaparecí con el caballo cansado, con la cola entre las patas, mojada y rengueando
(Mi tercer y catastrófico error)
De tu lado no hubo alegría ni hostilidad. A lo sumo sorpresa. Pero después te dio igual.
Yo te doy igual.

El titulo de la anterior entrada explicita que yo no tenía intención de dedicarte una cuarta.
Por lo visto, no solo me equivoco sino que encima también me miento.

Y estoy escribiendo esto...
Porque estoy tan enredada que no me puedo dormir. Porque me dejaste la puerta entreabierta y estoy desesperando. Porque sé que si indago, me va a doler la verdad. Porque sé que si lo pido, voy a tener un espacio en tu vida, pero nunca es bueno andar mendigando amor. Porque sé que no me querés aunque lo niegues, y aunque en el fondo yo tampoco lo quiera aceptar.

Me rompe el alma pensar
que si yo NO volvía, vos jamás me hubieses vuelto a buscar.


Y con todo esto en mi cabeza solo puedo seguir dándome cuenta de lo mismo:
estoy enamorada de vos.

Y ahora no me queda otra que guardarme los sentimientos para mí sola.
A vos qué mierda te va a importar!

21 ene 2012

La tercera y última entrada consecutiva que te voy a dedicar.

Estoy a favor religiosamente de aquella idea cruda e imponente que afirma que cada persona solo puede alcanzar el grado de verdad que es capaz de soportar. A la realidad la dibujamos subjetivamente a nuestro gusto, placer y conveniencia. Incluso me animo a decir que en el momento de realizar esos precisos trazos, cada uno crea su realidad elástica pero inherente a la vez, cual Dios aburrido del infinito vacío. 
Atravesamos nuestra fugaz existencia creyendo voluntaria y -es hora de hacerse cargo y dejar de culpar al supuesto inconsciente- conscientemente en nuestras creencias semi-vacías -fundadas prácticamente en la nada- y fantasías que no nacieron más que para ser modos defensivos y funcionar a la vez como soporte que nos permita lidiar en (aquello a lo  que convencionalmente se le llama) la hostilidad del mundo. Estamos todo el tiempo buscando un sentido, aunque para mí lo misterioso y emocionante (?) de la vida está en que carece de él casi por completo. 




Yo no quiero volver a concluir en lo mismo, pero no lo puedo evitar. Fue más fácil cerrar los ojos y pensar que sí me querías. Lo pienso. Lo quiero creer. La evidencia de lo contrario fue lo que estuvo tirándome de las pestañas durante todo este tiempo. Pasé dos meses entretejiendo yo misma una relación uni-personal, mientras vos solo me dabas el  vago consentimiento. ¿Qué sentirás por mí? ¿Sentirás? ¿Sentiste? Nunca lo voy a saber, pero mi sustantividad se transformó en un cuadro imaginario y hermoso que perdió la oportunidad de existir segundos después de haber sido pensado. 
No me dejaste nada para rescatar. Yo estaba desierta cuando apareciste, y ahora me dejaste patéticamente devastada. Me siento una pelotuda. Perdí la poca constancia que a duras penas me esforzaba por mantener.  


Estoy vacía, no tengo más nada para dar; pero a la vez tranquila, yo ya no te espero.



17 ene 2012

Orgullo, prejuicio y algo más

Yo aposté por vos 
Y PERDÍ.




La parte fácil es precisamente ésta. Los días en los que prefiero ignorar lo evidente.
Pero voy a caer a la tierra; y el resto del verano sin vos va a ser insufrible.




Ganaste, te voy a extrañar.  

5 ene 2012

"Ya va a llegar" me dijeron

Si pudiera retroceder en el tiempo y viajar exactamente hace 12 meses atrás, no me creería lo que ahora está pasando. Si alguien en ese momento me hubiese dicho que de todos ibas a ser vos el que me diera vuelta el mundo, podría haberme  cagado de risa todo el día. 
Cuando te conocí, te "conceptualicé" como aquel tipo de persona con la que nunca se podría llegar a ninguna parte. Y cuando lo pensé, querido, no estaba tan errada. De ninguna posible manera pudo haber sido nuestro choque más efímero de lo que de por sí fue.
Pasaron 11 meses sin una pizca de tu presencia, y andá a saber porqué ahora estás otra vez. Mirame ahora dedicandote una entrada. Lo que hiciste de mí. Miranos