3 jul 2013

Me cansé de mí

El síndrome general de adaptación teje los hilos, formando nudos que ya ni el más potente psicofármaco de las industrias farmacéuticas mundiales pueden romper, por más que te hagan tragar el buzón temporalmente. Los hilos se van anudando, así como los minutos, el stress ya no es stress, ya se siente como una enfermedad crónica, un caldo de cultivo para todo tipo de sintomas. orgánicos, anímicos, psíquicos y hasta espirituales si se los quiere considerar también.
No se puede apreciar al mundo girar, pero uno sabe que sucede. El horror del paso del tiempo es intangible pero real. Surge la defensa maníaca. 
Y entonces empiezo a negar el paso del tiempo. No acomodo la ropa en mi pieza, simplemente dejo que se acumule arriba de la cama. No arreglo ningún artefacto doméstico que esté roto, quizás pueda ser que por la misma razón que dejó de funcionar vuelva a hacerlo sin ninguna intervención de mi parte. No me siento a pensar qué pasa conmigo, porque pensar, al menos hasta ahora, nunca me llevó a ninguna solución concreta. No rindo materias, no acomodo mis carpetas, tengo apuntes esparcidos por doquier en todos los rincones de mi casa, no duermo de noche, no leo la pila de libros que tengo apilados en mi mesa de luz, esquivo a mis familia, a mis amigos... esquivo mi vida. No estoy haciendo absolutamente nada.
Solo preocuparme.
Y fingir que todo está bajo mi controL, que es una nueva perspectiva ante las circunstancias, una "no preocupación" mentirosa.
Nadie se tomó un minuto de su tiempo para entenderme mientras me estaba escindiendo, nadie estuvo ahí cuando me caí, nadie me ofreció la mano para levantarme porque ni siquiera me pudieron ver tirada en el suelo. Si nadie se molestó, probablemente deba ser por algo. ¿Porqué hacerme cargo de mí misma cuando todos renuncian a tenerme al lado?