Ay, por favor! Por esta noche pido que nadie me venga con el típico verso de que al cerrarse una puerta, simultáneamente se abre otra (visible o no). Son puros chamuyos baratos, al menos aplicándose a mi caso.
Sigo, sigo y sigo sentada en medio de la única cuadra existente y NINGUNA cerradura parece abrirse. Nunca hubo ruido de llaves.
Pero bueno, ser feliz es una decisión propia. Que los demás, conformistas de mierda, se queden con sus putas puertas pedorras.