25 may 2011

Malditas sean las causalidades

Antes me desesperaba el hecho de no tener noticias sobre vos.
Hoy me entristece enterarme...
Y no es que quiera interferir en tu vida, juro que no es el caso.
Pero este mundo presume de abarcar tu existencia en cada oportunidad y se regodea al saber que yo nunca voy a formar parte.
Sos la vidriera sobre la cual no puedo despegar mi estúpida cara de admiración; solamente me conformo con tener el privilegio de contemplar lo que nunca va a ser mío.