25 ene 2013

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Tratá de imaginar que estoy en un lugar oscuro en donde siempre es de noche, sin rayos de sol que puedan perforar mi piel. Un lugar en donde no fluye agua, sólo lágrimas y sangre. Un lugar en donde solamente se escuchan gritos. Un lugar en donde lo único que se destaca es un gran espejo ineludible en el que sólo puedo observar cómo me voy marchitando con el paso del tiempo. Un lugar lleno de tropiezos y errores, que no te dejan enseñanzas ni buenos recuerdos, solamente traumas eternos, marcas y cicatrices que me perforan la vida. Un lugar sin abrazos, sin caricias, sin amor, sin sexo. Un lugar en donde estoy completamente sola en la miseria espiritual, sin ningún tipo de compañía, sin que nadie que pueda atisbar una décima parte de lo que estoy sintiendo. Un lugar tan triste que todo aquel que intentó entrar, solo pudo apoyar uno de sus pies y me terminó abandonando al instante. Disculpá si no te invito a pasar... Imaginá un lugar así, en el que estuvieras acorralado/a por el resto de tu vida, y después, si es que podés, dame razones para convencerme de lo hermoso que es estar vivo.